El Conflicto Intrapersonal



Conflicto Intrapersonal


Esta clase de conflicto se puede dar en una sola persona y se caracteriza por generar una barrera mental, cuyas consecuencias tienden a desembocar en la impotencia de la persona ante una situación concreta (frustraciones, desajustes emocionales, deseos...). Este fenómeno puede provocar la claudicación ante sus propias metas y aspiraciones, perdiendo toda confianza en sí misma. 



El vídeo escogido es un fragmento de la película I, Tonya biopic dramático estadounidense escrito y dirigido por Craig Gillespie, estrenado en el año 2017, sobre el comienzo del fin de la carrera de la patinadora artística Tonya Harding a partir de las sospechas que recayeron sobre su entorno, tras ser partícipe en un intento de lesionar a su principal contrincante y compatriota Nancy Kerrigan, para los Juegos Olímpicos de Invierno. 



El momento seleccionado del film nos muestra a la protagonista en un punto crítico de su carrera profesional.  Podemos observar como se derrumba ante toda la presión a la que está siendo expuesta, debido a las decisiones que ha ido tomando, siendo consciente de que las metas que pretendía alcanzar ya están completamente fuera de su alcance. Su vida comienza a desmoronarse. 



Tonya se halla en su camerino, preparándose para su performance en los Juegos Olímpicos de 1994, convertida en la principal sospechosa de la agresión a su rival Nancy Carrigan y como tal, en ese “alguien a quien odiar”, que necesita la gente. Tras unos segundos mirándose en el espejo, Tonya aprieta la boca y con rabia, se pinta con el labial una franja roja en cada mejilla. Este gesto recuerda a la pintura que se ponen los soldados antes de entrar en batalla, es decir se puede interpretar como su obsesión por conquistar sus metas y la derrota inminente que sabe que le espera. Por un segundo parece que se recompone, no obstante, al aplicar el maquillaje su gesto se tuerce. Se ha puesto demasiado y se castiga manchándose la frente. Ahora su aspecto es el de una payasa, vaticinio de que va a pasar a ser objeto de mofa, en consecuencia, baja la mirada avergonzada. Al borde del llanto, su rostro se descompone. Sin embargo, la patinadora vuelve a mirarse y dibuja una amplia y forzada sonrisa la cual es falsa, en un último intento por ser la persona impoluta que exige su país, el que va a representar. Su cara, no es más que una simple máscara que puede volver a resquebrajarse. 

Realizado por: Aida Blanco.

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